Por qué me gustan los lugares altos

Tal como ese zuricato al que le toca ser vigía sobre un montículo de tierra para mirar al horizonte. Debe ser de las imágenes que más me han llamado la atención y que nunca he sacado de mi cabeza, porque además el zuricato tiene esa gracia de trabajar en grupo pero entregar responsabilidades individuales. No podría dar fe de que todo ese discurso es cierto, finalmente son animales estudiados por hombres. Pero vale el ejemplo.
Me gustan las alturas porque me permiten ver la totalidad y no perderme en lo que se ve a dos metros de mí. Continue reading