El control a través de la libertad en el neoliberalismo

El individuo tendrá que aprender a “vivir peligrosamente” y convertirse en un “empresario de sí”, capaz de reinventarse constantemente y de gestionar su propio capital humano. A esto se refiere Deleuze cuando dice que en las sociedades de control los sujetos nunca terminan de adiestrarse, sino que están lanzados a un proceso de “formación permanente”. Quien quiera sobrevivir en un medio ambiente plagado de inseguridades, tendrá que aprender a “conquistar un mercado”, y para ello deberá incrementar todo el tiempo sus “activos intelectuales [...] Desde luego, esta situación no significa que hayamos entrado en un tipo de “sociedad abierta” o “libertaria”, como quieren los apologetas del neoliberalismo, sino en una sociedad donde, paradójicamente, el control se realiza a través de la libertad.
(Castro-Gómez, 2010)

El problema político del lenguaje sicológico

El nacimiento de los lenguajes psicológicos para describir a las personas y a su conducta hace surgir determinados tipos de yo lo- calizados en determinadas zonas o campos de nuestro interior que son significativos y que nos obligan a hablar acerca de nosotros mis- mos en términos particulares con el fin de evaluarnos en relación con determinadas normas, y narrar nuestra experiencia a otros y a nosotros mismos mediante un lenguaje psicológico: “traumas”, “carencias emocionales”, “depresiones”, “represiones”, “proyec- ciones”, “motivaciones”, “deseos”, “extraversiones” e “introversio- nes”. Disponemos en la actualidad de todo un amplio vocabulario psicológico —o mejor, de una familia de vocabularios divergentes para describirnos a nosotros mismos— y cualquiera que sea el ori- gen de estos lenguajes del yo, son indispensables dadas las vías a través de las cuales nosotros podemos hacernos a nosotros mismos objetos de nuestra propia reflexión. Son lenguajes indispensables porque son las vías mediante las cuales nos conocemos a nosotros mismos. (Rose, 2007a: 112)

Castro-Gómez, S. (2011). Historia de la gubernamentalidad. Razón de Estado, liberalismo y neoliberalismo en Michel Foucault (pp. 1–274).

La técnica de gobierno del liberalismo

No sobra decir a este respecto que los dominados “aceptan” ser gobernados de cierta forma porque el gobierno no se ejerce sólo mediante ideas o agendas ideológicas, sino principalmente sobre (y a través de) los deseos, aspiraciones y creencias de las personas. Es un gobierno sobre la molecularidad del cuerpo. Por eso el liberalismo no es visto por Foucault como una práctica disciplinaria sino como práctica gubernamental que ha logrado generar unas “condiciones de aceptabilidad” sobre la conducta política y moral de los individuos. Aunque suene paradójico, el liberalismo ha funcionado eficazmente por más de 200 años porque logra que los individuos cultiven autónomamente el deseo de “vivir mejor” y “progresar” mediante la puesta en marcha de unos juegos de libertad económica (producción y consumo). No es que los sujetos sean “engañados”, que estén “cegados” por un velo ideológico que les impide ver que los objetivos que persiguen con tanto ahínco no son los suyos propios sino los de la “clase dominante” que los oprime. Tal como dijimos antes, las prácticas deben ser estudiadas en su positividad y no como remitidas a una lógica externa. Foucault piensa que las tecnologías liberales de gobierno logran vincularse molecularmente en la vida misma de las personas, en el ámbito de lo que Max Weber llamaba valores.

Castro-Gómez, S. (2011). Historia de la gubernamentalidad. Razón de Estado, liberalismo y neoliberalismo en Michel Foucault (pp. 1–274).

Por qué las barricadas son política pura

La definición de política más moderna y actualizada entiende a esta como la actividad que rompe la configuración existente para reclamar un espacio allí donde no se otorgaba ni espacio ni atención. Rancière lo llama el reclamo por “la parte de los que no tienen parte”. Ejemplificando:

La actividad política es la que desplaza a un cuerpo del lugar que le estaba asignado o cambia el destino de un lugar; hace ver lo que no tenía razón para ser visto, hace escuchar un discurso allí donde solo el ruido tenía lugar, hace escuchar como discurso lo que no era escuchado más que como ruido. Puede ser la actividad de los plebeyos de Ballanche que hacen uso de una palabra que “no tienen”. Puede ser la de los obreros del siglo XIX que ponen en razones colectivas relaciones de trabajo que no competen sino a una infinidad de relaciones individuales privadas. O también la de esos manifestantes o constructores de barricadas que literalizan como “espacio público” las vías de comunicación urbanas. (Ranciere, 2007)

Cualquier respuesta a negar una barricada (o una manifestación), precisamente en pos del “orden social”, será  igual que decir: “ustedes no tienen parte en esto (y las vías de comunicación de la ciudad son más importantes que ustedes)”.

El argumento de la democracia

Aside

Desde hace 20 años han dirigido el país argumentando que hacían las cosas por Chile, haciéndolo un país más democrático. Hoy los jóvenes que crecieron escuchando ese argumento tienen más de 20 años, pero se dan cuenta que esa democracia está incompleta y reclaman que se complete, que haya plebiscito, que no haya sistema binominal y que la gente pueda tener asegurada la educación para desarrollarse. Le reclaman eso a las mismas personas que daban el argumento de estar trabajando “por la democracia”. Sin embargo, ellos hoy les dicen “no, un plebiscito no es bueno para Chile, no su costumbre” y esconden el argumento de la “democracia”. Ya no les preocupa y no pescan. Se pisaron la cola.

El desacuerdo: los que no tienen parte y necesitan de política

Quote

El partido de los pobres no encarna otra cosa que la política misma como institución de una parte de los que no tienen parte. Simétricamente, el partido de los ricos no encarna otra cosa que la antipolítica. De la Atenas del siglo V a.C. hasta nuestro gobiernos, el partido de los ricos no habrá dicho nunca sino una sola cosa, que es precisamente la negación de la política: no hay parte de los que no tienen parte. Continue reading