El gobierno y la economía cognitiva

El principio de “economía cognitiva” en sicología se utiliza para definir la tendencia de los seres humanos a tener la mayor cantidad de inferencias a partir del mínimo de información. Ante la variedad de estímulos es más facil simplificar y concluir, por ejemplo, que “todos los ingleses son puntuales” o que “los europeos son mejores que los latinoamericanos” o que “los comunistas se comen a las guaguas”. Dicho en buen chileno, la “economía cognitiva” es aquella que nos provoca la tendencia a generalizar, porque no nos daría el tiempo para conocer cada detalle, o las ganas.

El concepto, que se me apareció en la clase de sicología política a propósito de los estereotipos y los prejuicios, me recordó el post de Felipe Kast, ministro de planificación, el 2 de junio de 2010: “El aporte de twitter a la politica: hablar cada vez mas corto y dejar cada vez mas espacios democraticos para debatir”. Y entonces se viene a la mente también el discurso de Sebastián Piñera el 21 de mayo que luego fue criticado por parte de la izquierda como puros titulares de buenas intenciones.

¿Será que la derecha está apostando por incentivar la economía cognitiva? Para la sicología los estereotipos tienen justificación y sentido en la lógica del funcionamiento de la mente, especialmente en sociedades tan llenas de estímulos como ésta. En política tendría una consecuencia evidente: ciudadanía que emite juicios rápidos. El riesgo es tener entonces gobernantes que  lo incentivan gobernando con titulares.

Nadie podría negar el aporte de las redes sociales y el debate incentivado por Twitter esta rebueno, pero ¿hasta qué punto la velocidad y brevedad de unos 140 caracteres es un “aporte” a la política? A este punto vale decir que en democracia votamos con economía cognitiva (buen insumo para los que hacen campaña), pero siendo esto así, bastante inevitable, no sería nada bueno que los gobernantes, con la seguridad de una elección ganada, incentivaran a su beneficio esa debilidad humana. Menos, no quiero ni pensarlo, gobernantes que dicen una cosa y hacen otra.

Para ser consecuente hay que decir que este post no pretende decir que toda la derecha o el gobierno (o que solo la derecha) incentiva la economía cognitiva. Tampoco se descubre acá la pólvora, pero a veces hay que recordar que la descubrimos, porque puede ser que la economía cognitiva simplemente se trate de una debilidad política natural de la que voluntariosamente, y como defecto del sistema —el “síndrome de las campañas comunicacionales”—, debiéramos tratar constantemente zafarnos. Puede ser la diferencia entre hacer propaganda y hacer política. No todo se puede decir en 140 caracteres.

2 thoughts on “El gobierno y la economía cognitiva

  1. Buena entrada ! tenía confuso este concepto que me entra en mi exámen de mañana de psicología social. Muchas gracias!

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