El proyecto de ley propuesto por Camilo Escalona (PS), Pedro Muñoz (PS), y Carlos Bianchi (IND) pretende castigar la difusión de contenidos de Internet que se consideren ofensivos “al honor y la honra de una persona”, persiguiendo incluso a los dueños de los sitios en caso de que los comentarios sean anónimos. La mayoría de la red se ha levantado en contra de esta medida. Recurro a mi experiencia como administrador de contenido en web para decir que es una ley básicamente intimidatoria y extemporánea.
Acá hay 9 razones lógicas y prácticas por las que no corresponde un tipo de ley así:
1. Un comentario anónimo no es considerado verosímil.
Quien ha tenido la oportunidad de estar a cargo de la administración de web sabe que para un sitio no es la norma encontrarse con comentarios ofensivos. Y cuando los hay en caso de ser anónimos, no tienen valor de contenido precisamente porque son anónimos. Siendo esto es así, la ley solo intimidaría a los administradores de los sitios, pero además cometería el absurde de, queriendo resguardar la honra, darle importancia a los comentarios anónimos.
2. Las personas que acusan con seguridad muestran su identidad
Cuando surgen comentarios ofensivos, en realidad hablamos de acusaciones,situación en la cual la mayoría de las personas que las hacen tiene la intención de dar verosimilitud a sus palabras, por lo cual muestran su identidad.
3. En internet nadie es anónimo.
Sabemos, po las experiencias con delitos como abuso de menores, cyberbulling y pornografía, que cualquier persona puede ser ubicada a partir de sus rastros en internet. El correo electrónico, la dirección IP o simplemente el nick son solo algunas de las herramientas que utiliza la Policía de Investigaciones de Chile. Siendo además que los delitos contra el honor están tipificados en Chile. ¿Por qué perseguir a los administradores de sitios web?
4. El contenido hoy no tiene nacionalidad.
¿Qué hará la ley propuesta cuando se trate de un contenido anónimo publicado en los servidores de blogspot.com, por un chileno no identificado? ¿Irán a culpar a los CEO de Google? ¿Les pasará lo mismo a los administradores de Facebook? Lo cierto es que tanto el contenido como su ubicación hoy no tiene ubicación espacial.
5. Quien nada hace, nada teme.
Considerando que la mayoría de las acusaciones responsables son firmadas y por lo tanto perseguibles ¿Qué miedo puede tener alguien producto de una acusación anónima?
6. En Chile el único medio que tiene regulación de contenidos es la televisión.
Otro medio más masivo y difundida que el internet, como es la radio, no tiene regulación en Chile. No existe un Consejo Nacional de Radio. Fue uno de los grandes logros del gremio cuando se hizo la ley del CNTV. Si se quiere regular internet deben ser regulados, entonces, todos los otros medios. En Chile tampoco se regula la televisión por cable
7. La libertad de internet ha sido uno de los únicos y efectivos resguardos de los consumidores frente a las marcas.
Las experiencias de reclamos.cl o redes sociales como Twitter que permiten alegar públicamente, y así hacer peso a las grandes empresas, ha sido una de las formas que tenemos los consumidores para exigir respeto y derechos. ¿Qué pasa si una ley como esta se promulga? Se estará resguardando mucho más a personas, jurídicas o naturales, con poder para ejercer su uso.
8. Una de las cosas más difíciles en un sitio web es hacer que la gente participe.
En Chile, acostumbrados a una sociedad limitada por su contexto histórico, donde recién hoy hay adultos que no nacieron bajo dictadura, la capacidad de ejercer una libertad de expresión, que ciertamente va acompañada de responsabilidad, es un preciado valor que no debe ser coartado por ninguna ley. Esta dificultad de hacer participar a las personas por internet va disminuyendo, esta ley va en el esfuerzo contrario.
9. El parlamento chileno tiene una pésima tradición legislando sobre la honra y las buenas costumbres.
Quien ha estudiado derecho de la información sabe que aquellas leyes que resguardan la honra o sobre los casos de injuria o calumnia son malas. En este caso el proyecto de ley propuesto solo amplificaría el problema y les daría importancia a contenidos que por anónimos no tienen validez.